Profesor: Jorge Tomás Fernández Torres
1º ESO - Aula: 1 ESO D
Microrrelato:
Hace ya bastantes siglos, la Reina de un lejano país deseaba sobre todas las cosas
ser la más hermosa. Tenía un espejo mágico al que preguntaba quién era la mujer más
bella.
“Eres tú, mi señora” - respondía siempre el espejo. Pero una mañana, a la
pregunta habitual, el espejo respondió inesperadamente: “La princesa Blancanieves,
Majestad”. Blancanieves, una princesa que vivía en el mismo castillo que ella, era muy
trabajadora, amable, inteligente y alegre. La Reina siempre había estado celosa de ella.
“¡Lleva a Blancanieves al bosque y mátala! Luego tráeme el corazón en este
cofre”. El cazador le hizo caso y fue en su búsqueda.
El cazador invitó a Blancanieves a dar un paseo por el bosque, aprovechando que
a ella le encantaba coger flores y hablar con los animales. Cuando iban caminando, el
cazador sacó una espada, y Blancanieves se llevó un terrible susto. El cazador se
arrepintió y Blancanieves corrió hacia el interior del boque. Agotada por el miedo, cayó
rendida y se durmió. Los animales la despertaron y la llevaron a una casa. Se quedó
dormida nuevamente y mientras entraron unos enanitos. Sin querer la despertaron,
pero a su sorpresa, se hicieron grandes amigos, excepto Gruñón. A la mañana siguiente,
de repente, sonó la puerta.
Era una bruja que traía manzanas para Blancanieves. La bruja le ofreció una
manzana para probarla, con la intención de envenenarla; y así hizo Blancanieves, la
probó. Sorprendentemente, Blancanieves no se envenenó, pues esa manzana, que
pensó la bruja que estaba envenenada, no era así. De pronto la bruja cayó fulminada al
suelo. Resulta que en su casa se comió la manzana que, efectivamente, estaba
envenenada. Blancanieves, dándole una palmadita en la espalda, dijo: “¡Esto te pasa por
querer envenenarme, bruja!”.
Y se fue con los Siete Enanitos y demás animales.
Obra de referencia:
Blancanieves (Disney)