Profesor: Marisol Fortea Ferre
2º BACHILLERATO - Aula: C
Microrrelato:
No eran ni diez mis años cuando toda mi vida se basaba en las desgracias heredadas de mi sangre Duarte. Carecía de la capacidad de poder expresar cada sentimiento surgido en mi inocente mente,¡tanto que expresar y qué poco que poder decir! Todo cambió aquel 23 de enero de 1900 en el que comenzó mi rumbo a Logrosán, un pueblo cercano del que pretendía, siendo tan solo un niño, escapar de mi miserable destino. Varios años después descubrí la piadosa mentira que mi desgraciada madre había inculcado a mi desaparición, mi supuesta muerte, ahogado en una tinaja de aceite. ¿Tan poco me llegó a querer mi propia madre para no importarle mi desaparición? Por ello, decidí volver a aquel detestable pueblo, rebosante de ira y de ganas de saciar mi venganza. A mi llegada, sentí una punzada en mi corazón por todos aquellos recuerdos que ese lugar traía en mi. Debido al gran parecido con mi difunto hermano,los habitantes exclamaban aterrorizados: ¡Es él, Pascual Duarte, ha resucitado de entre los muertos! Aprovechándome de esa ignorante creencia, decidí vengarme de todos aquellos que habían arruinado mi vida. Mi sangre me pedía a gritos matar. Por ello reuní a todos aquellos ciudadanos de Torremejía en su querida plaza para transmitirles, supuestamente, un gran mensaje del más allá. De camino a aquella reunión noté como alguien me tocaba el hombro, por lo que me giré. Una figura esbelta cuyo rostro desconocía estaba situada tras de mí, pero su ojo me resultaba familiar. Me di cuenta de que era Paco López, conocido como el Estirado, el gran enemigo de mi hermano Pascual. Sus palabras me helaron la sangre :
-Tú no eres así, hijo mío, no estás destinado a la maldición de los Duarte porque en realidad no eres uno de ellos.
Obra de referencia:
La familia de Pascual Duarte ,de Camilo José Cela