Profesor: Marcos Pérez Etayo
1º ESO - Aula: Sección
Microrrelato:
Por primera vez en mucho tiempo, el pasillo del ala oeste estaba completamente en silencio. No más manchas de sangre que limpiar, ni cadenas resonando, ni gritos rompiendo la calma de la noche.
El fantasma de Canterville se había ido.
Virginia lo acompañó hasta el umbral, hasta ese lugar donde por fi n podría descansar. Sus lágrimas quedaron allí, mezcladas con las hojas doradas del jardín, pero dentro de la casa, nadie pareció notar su ausencia.
La familia Otis siguió riendo, y durmiendo sin preocupaciones. La armadura con la que el fantasma tropezó seguía en el vestíbulo, acumulando polvo, y el pasillo que una vez fue rojo ahora estaba impecable.
Pero algo no estaba bien.
Los espejos refl ejaban sombras que no deberían estar ahí. Los relojes se retrasaban sin motivo. Y en la biblioteca, los libros se abrían solos en la última página.
Aunque el fantasma había encontrado la paz, la casa había perdido algo especial.
Y una mansión sin fantasmas no es más que un montón de piedras y recuerdos olvidados.
Obra de referencia:
Oscar Wilde, El fantasma de Canterville