Profesor: Uxía Blanco Urgoiti
1º ESO - Aula: Nora Joyce
Microrrelato:
Desde hacía unos días la frase de Caín resonaba en mi mente: “El tiempo no existe, es una ilusión”. También recordaba que, desde que murió Roland, el reloj de la estación de tren seguía parado. Si el tiempo es realmente una ilusión, entonces podía volver al pasado.
Fui a la estación, guiado por la esperanza de salvar a mi amigo. Subí a la torre del reloj y giré las agujas en sentido antihorario.
Repentinamente volvía a estar en el momento en que el señor Kray y yo regresábamos a la playa.
- ¡No hay tiempo! – grité al ver que iba hacia la cabaña. - ¡Al agua!
Pronto llegamos al Orpheus. El abuelo de Roland se acercó a Caín, que estaba en proa.
- Conozco tu pasado, o podría decir tu inicio. Sé lo que le pasó a tu pequeña Julia, y que, si lo cuento, tu oportunidad de venganza desaparecerá. – los ojos de Caín se tornaron fríos. – Te propongo un trato: te hago una adivinanza. Si fallas, perdonarás la vida de Jacob; y si aciertas, te llevarás mi alma y la suya.
Caín aceptó. Víctor Kray preguntó algo tan sencillo como desconcertante: ¿Qué tengo en mi bolsillo?
El Príncipe de la Niebla no supo qué responder.
- Ganaste, pero solo esta vez.
- ¿Y Alicia? – preguntó Roland.
- En el camarote del capitán. Apúrate. – cuando el mago terminó su frase, uno de los mástiles cayó.
Instantes más tarde, Roland subió a cubierta can Alicia. Saltamos los cuatro al agua, dejando a Caín a bordo del barco.
Al llegar a la orilla, vimos cómo el Orpheus terminaba de hundirse.
Pasados unos días, Roland, Alicia y yo fuimos a la estación a despedirnos de Víctor. Cuando su tren desapareció de nuestra vista, me giré hacia la torre del reloj. Ahora ya funcionaba.
Obra de referencia:
El príncipe de la niebla de Carlos Ruiz Zafón es una novela de misterio y aventura ambientada durante la Segunda Guerra Mundial.