Profesor: Fernando José Palacios León
2º BACHILLERATO - Aula: 2.º de Bachillerato
Microrrelato:
EL INFIERNO
Don Félix de Montemar recobró la consciencia en lo que pareció un pestañeo de dos siglos.
La realidad le dio vueltas en órbitas que zarandearon su postura al incorporarse, pues en un suelo frío y sucio se encontraba tendido. Los focos del techo –blancos como la figura que obsesionado persiguió, blancos como los cadáveres y blancos como el mal– iluminaban unas plataformas divididas por una brecha. Dañada y vieja, tendía hacia un túnel oscuro de profundidades desconocidas: Un túnel sepulcral.
Si bien lo único que sintió al principio fue profundo desconcierto, este se transformó en pavor al observar un rótulo azul: “Moncloa”, leía. A su izquierda, una placa gris con el número seis insertado. “¡El número del Diablo!”, pensó.
Se alzó rápidamente. Una aglomeración de individuos se agolpó a su alrededor. Parecían aburridos, con muecas de asco en sus rostros. Ignoraban sus alrededores como si estos no existieran. Con la mente apagada, avanzaban hacia el estrecho. Una enorme bala blanca silbó, cortando el aire y azotándole con el viento que formó. Entonces, se detuvo con unas puertas frente a él. Cuando se abrieron, un tumulto le empujó hacia ellas.
El interior le golpeó con una ola de calor. Como si llamas infernales le azotaran, empezó a sudar como una fuente. Sus extremidades se sintieron débiles ante el ardor, y la presión de todos estos muertos de mente que le rodeaban sólo agravaban sus síntomas. Mareos, zumbidos y gruñidos. Olores que no deberían ser olidos. Estornudos, tos, enfermedad. Prisas, rabia e incomodidad. En uno de los giros que tomó la bala, chocó con alguien. Este le envió una mirada de desprecio que llenó su ser con una impotencia capaz de desgarrar sus órganos internos. Claro lo tuvo entonces Don Félix de Montemar: aquel beso le había enviado al Infierno.
Obra de referencia:
Lucía se ha basado en "El estudiante de Salamanca" para escribir este microrrelato