Profesor: Lourdes Loreto García Del Portillo
1º ESO - Aula: B
Microrrelato:
Ángela y las flores de colores
En una pequeña villa rodeada de campo, había un pequeño jardín en donde cada flor era de un color único. Todos los niños de la villa solían jugar allí, pero había una única regla: nunca arrancar una flor. Se decía que cada una representaba una cualidad especial de las personas.
Un día, llegó a la villa Ángela, una niña curiosa que veía el mundo de manera distinta.
A ella no le gustaba el ruido, pero podía escuchar los susurros del viento y entender los secretos de los árboles. Sin embargo, era diferente, y aunque los demás niños la observaban con curiosidad, no siempre sabían cómo acercarse a ella.
En el jardín, Ángela notó algo que nadie más veía: una flor azul pequeña y brillante que cambiaba de color bajo el sol. Los niños, intrigados, le preguntaron cómo lo sabía. Ángela les explicó que, a veces, ella podía notar cosas que pasaban desapercibidas para los demás.
Una tarde, las flores comenzaron a marchitarse. Estas perdían color, y nadie sabía por qué. Ángela, con su atención a los detalles, descubrió que el agua del río estaba bloqueada por unas piedras. Llamó a los demás niños, y juntos despejaron el cauce.
Pronto, las flores recuperaron sus colores. Desde entonces, los niños comprendieron que cada persona, como cada flor, tiene algo único que ofrecer. La forma en la que Ángela percibía el mundo había salvado el jardín.
Aprendieron que la diversidad es como el jardín mismo: lleno de colores que, juntos, hacen algo hermoso.
Obra de referencia:
La historia de Ferdinando de Munro Leaf