Profesor: Rubén Pareja Pinilla
2º BACHILLERATO - Aula: N2B
Microrrelato:
Título: “Dios me ha abandonado”
Entre las angustiosas y deslucidas paredes de la calle Aribau, una pobre alma temerosa de nuestro Señor se mecía casi inconscientemente en el sillón de una sala abarrotada. El dolor, una manta tejida por las más amorosas de las manos, la cubría desde lo más profundo de su débil cuerpo. No dejaba que sintiera todo el dolor que se merecía por haber dejado que su pequeño hijo muriera en pecado, pero a la vez salvaba la poca cordura que le quedaba después de años de desidia y desesperanza: compañeros habituales en aquel apartamento.
No podía creerse que ya no estuviera. ¿Es que nadie sentía el latir de la música desde su habitación? ¿Es que era la única que, al acostarse, escuchaba el sonido del piano levemente desafinado? La casa no era lo mismo. Las paredes hablaban de soledad, de pesadumbre, sumiendo a sus habitantes en un silencio que gritaba por todas las desgracias que les asolaban. Sus hijos se peleaban, pero ella solo podía intentar que su voz llegara a su Señor, que le diera alguna respuesta, alguna salida, algo que aliviara aquel peso que sus débiles huesos no eran capaces de soportar. Su fe era una llama titilante, soportando ante una ráfaga de desgracias que luchaban por apagarla, por consumir la mecha hasta que no quedara nada que pudiera encenderla de nuevo.
Varios días después, volvió a la cama, sabiendo que aquella noche sí que dormiría, aunque desde hacía años no había tenido tranquilidad para ello. La salvación ya no era posible, no si su hijo había partido sin ella. Cuando la casa despertó, la abuela de Andrea yacía con una tenue sonrisa en sus labios. Una sonrisa que mantendría eternamente después de que su Señor escuchara, por fin, sus súplicas.
Obra de referencia:
Hemos leído Nada de Carmen Laforet