Profesor: MarÍa JesÚs Redondo RodrÍguez
2º ESO - Aula: 2.º B
Microrrelato:
Soy Cristian Moleiro, jefe de la policía nacional. Ahora mismo estoy en una persecución con mi compañero Roni Ramírez, tras una banda que acaba de atracar una gasolinera. Llevamos más de un mes tras ellos. La semana pasada metimos a uno en la trena. Se hacía llamar Bruce Lee. Es un buen chico, se le nota, solo que tiene muy mala compañía. Sabemos cómo se llama el líder, pero siempre, no sabemos cómo, se nos escapa. Se llama Poli, el conductor del coche a la fuga.
Han pasado unos días sin tener noticia de la banda. "Coche patrulla uno, brigada tres." Es la alarma. "Pelea en la discoteca del puerto. Está la banda que se busca." Al escuchar la sirena, mi compañero y yo salimos pitando. Ya sabíamos que iban a estar involucrados estos cinco. Íbamos tras ellos, como siempre, pero solo conseguimos atrapar al mismo, a Bruce Lee.
Mientras íbamos a comisaría, le miré por el espejo del coche y no vi lo que suelo ver cuando llevo a alguien detenido detrás; no vi una mirada de odio, al revés, vi una mirada de pena, de arrepentimiento, era como mirar a un niño pequeño después de haberle regañado. Al ver eso, hablé con Roni y decidimos para el coche y hablar con él para darle una oportunidad, pero claro, vigilándole 24/7. En medio de la charla, echó a llorar y nos explicó que estaba con ellos porque si no, estaría solo, y no quería que su hermano mayor lo viese solo y fracasado. Me dio pena, así que decidí llevarlo a casa.
Un mes después, ya teníamos todos los papeles de adopción. Hoy día es un buen estudiante y muy buena persona, y lo más importante para mí: ha aprendido que la droga y esa gente no era buena.
Obra de referencia:
"El poso amargo del café", de María Menéndez Ponte.