Profesor: Elisa Carbajo Sanz
1º ESO - Aula: 1B
Microrrelato:
Érase una vez un niño llamado Ramón. Ramón quería subir el Everest. No le daba miedo ni el frío, ni perderse, ni las avalanchas.
Ramón iba a diario a rocódromo de su pueblo, la aldea Thami. Ramón se levantaba a las cinco de la mañana para ir al rocódromo, después se pasaba por una bollería para comprarse una magdalena para desayunar. A las nueve de la mañana tenía que ir al cole. Lo único que le gustaba era cuando había E.F. en especial, escalada. Era el día a día de Ramón. Pasaron los años hasta que Ramón cumplió 18 años. Le regalaron un equipo de escalada completo. Estuvo entrenado dos años, hasta el día que cumplió 20 años. Ese día se fue por la mañana sin dejar rastro. Partió hacia el Everest, hacia lo desconocido.
Ramón empezó a andar y llegó al pie del Everest. Le esperaban 8.849 metros de altura. Empieza, continúa, sigue con energía.
Los primeros días le fueron bien, luego la comida empezó a escasear, pero por suerte un águila había chocado y había caído muerta, por lo que Ramón pudo comer. Giró la cabeza para ver las vistas y vio una tormenta de después salió y terminó de subir. Puso la bandera de su pueblo en la cima y sacó de su mochila un trineo plegable. Se montó y…!salió disparado¡ Fue montaña abajo esquivando árboles y rocas. Se pasó así 5 horas.
Cuando llegó a su pueblo vio carteles que ponía “Ramón desaparecido”. Se extrañó. De repente se dio cuenta de que llevaba una semana fuera. Fue la historia. Y así fue como Ramón pasó a la historia como el hombre más joven en subir el Everest.
Obra de referencia:
Tras la lectura de "Memorias de una vaca" de Bernardo Atxaga surge este relato