Profesor: Ada Cabañas Salazar
1º ESO - Aula: B
Microrrelato:
Un sueño más de lo inesperado
Me llamaba Eloko, y era una vieja barcaza según muchos humanos. Mi trabajo era sencillo, consistía en llevar a gente sobre mi espalda. A veces, era demasiado sencillo y, me aburría. Cada día, soñaba con navegar el cielo y no aquel aburrido río.
Un día, vino un navegador del cielo, e ilusionado quise hablar con él. Era joven y un hidroavión según muchos humanos. Su trabajo era navegar el cielo y aterrizar en cualquier superficie. La palabra aterrizar era nueva para mí, por eso le pregunté la definición al hidroavión. Me lo explicó, y me dijo que era una acción que no conseguiría jamás. Al escuchar aquello, me hundí de tanto llorar hasta sentir algo duro. Hasta aquel entonces, no sabía que bajo el río había algo duro. Estuve ahí mucho tiempo llorando y recordando todo lo que me había pasado hasta ese momento.
Cinco años después, me sacaron de aquel oscuro y horrible sitio. Estaba sucio y oxidado, pero eso no les impidió fundirme y darme otra forma. Al enfriarme, ya se me había olvidado casi todo lo que viví antes. Me cambiaron el nombre a Apollo y, según varios humanos, era un cohete. No navegaba el cielo ni el agua, yo surcaba el espacio cada año.
Unos días antes de mi tercer vuelo al espacio, llegó el hidroavión que me insultó en un pasado bien lejano. Fui a hablar con él. Él ya era viejo, casi oxidado. Le pregunté si me reconocía, como yo suponía, dijo que no. Le expliqué todo lo que pasó después de nuestro encuentro y, sobre todo, le recordé lo que me había dicho hacía mucho tiempo, bien detallado. Se puso bastante celoso porque su sueño era surcar el espacio. Creo que, desde entonces, no ha vuelto a insultar a nadie.
Obra de referencia:
Heinz Delam. El santuario del pájaro elefante