Profesor: Laura Bonet Abascal
2º ESO - Aula: D
Microrrelato:
La gente me solía decir que siempre estaba en dora mundo y que parecía que estaba soñando, lo cual a mi no me importaba demasiado.
Cambiaba a menudo de colegio, porque no conseguía adaptarme a ninguno, mis padres preocupados me llevaron a Francia con mis tíos.
Todo parecía que me iba a ir exactamente igual que en el resto, hasta que apareció ella.
En el colegio francés había demasiados niños, a los que observaba uno a uno fijándome en cada detalle, porque siempre he sido demasiado observador, no puedo evitarlo.
Los niños, no se paraban a hablar conmigo, aunque yo tampoco me paraba a hablar con ellos.
En mi cabeza me imaginaba un mundo perfecto, bueno casi perfecto. Había una chica llamada Odile. Ella, era mi única amiga y en mis sueños no me podía llegar a imaginar nunca su rostro, me parecía bastante raro, podría ser porque no me interesaba nada de aquello.
Como todo, también había una parte mala, un ser llamado Íncubus. De esta extraña criatura si que me imaginaba su apariencia, era parecidísimo a mi profesor de filosofía, el profesor Garnard. Era un hombre desdichado y amargado. Este hombre medía como mucho metro, bueno quizás un poco más. También llevaba unas gafas que debían de estar de moda hace cincuenta años, porque cada vez que las veía un escalofrío me recorría todo el cuerpo.
Hasta que un día todo cambió. Estaba en el banco del colegio leyendo un libro, y de repente se me acercó una chica llamada Sophie. Me preguntó qué estaba leyendo, y a partir de ahí nos volvimos inseparables. Ella era igual a la chica de mis sueños Odile, lo que me ayudó a poder imaginarme el rostro de aquella.
Desde aquel momento dejé de estar tanto en mi mundo y me centré más en el presente.
Obra de referencia:
La casa de los sueños olvidados, de Heinz Delam. Fernando, chico que vivió junto a su familia exiliada, sufre pesadillas. Tendrá que enfrentarse al pasado para resolver el presente.