Profesor: María Del Carmen López Cebrián
2º ESO - Aula: 2ºESO C
Microrrelato:
Pensaba que todo se acababa en ese momento, que mi vida terminaba, que todo estaba perdido: los bárbaros habían invadido mi casa y habían entrado en todas las habitaciones en busca de cosas valiosas, me empecé a encontrar mal, me estaba mareando. De repente escuché una voz que no venía desde mi casa, anduve hacia la puerta. Vi a dos chicos, parecían de menos de 13 años, porque no eran muy altos… no podía ser posible, todos los aldeanos habían huido del ataque de los bárbaros…
¡Pequeña! ¡Sal de tu casa!-gritó el primer joven.
Fui corriendo a buscar a mis padres. Cuando llegué, me quedé paralizada de horror.
Salí corriendo de mi casa en busca de los chicos.
¿Cómo te llamas, pequeña?-me preguntó el mismo chico.
Me llamo Klara-contesté tímidamente.
Qué nombre tan bonito tienes, Klara. Él es Jan y yo soy Steven-dijo el segundo.
Me preguntaron dónde estaban mis padres, y al ver que mi cara se ensombrecía, no insistieron. Steven le dijo a Jan que me llevara con el resto. Cuando íbamos Jan y yo de camino, me di cuenta de que algo le ocurría, pues parecía algo agobiado. Unos segundos después pasaron junto a nosotros un hombre y su mujer.
Jan les preguntó si me podía unir a ellos para ir al refugio.
Después de esto, no volví a saber nada de esos pobres muchachos. Llegué a la cueva donde estaban todos los aldeanos que habían huido. Junto con ellos había un hombre que tenía un inmenso corte en el costado izquierdo, una mujer le limpiaba la sangre.
Creo que gracias a Steven me llamaste así, ¿verdad, mamá?- dijo el pequeño Steven.
Claro que sí, hijo- contesté. Si él y Jan no me hubieran rescatado del ataque de los bárbaros, no existirías, querido Steven.
Obra de referencia:
Novela La forja del destino de Miguel Ángel Jordán