Profesor: Marta Bernal Jiménez
4º ESO - Aula: a
Microrrelato:
“Tic-tac, tic-tac”, ese inquietante sonido rellena una habitación sumida en la culpa, en la insuficiencia. El silencio, es callado, aún así nunca había escuchado tanto ruido en un mismo lugar; no son las voces las que gritan, son las mentes, son las mentes de aquellas almas que han quedado desoladas, sin propósito, cuyo mayor deseo es que el bombeo de su corazón cese sin previo aviso.
Paso las páginas, donde hay cientos de elegías escritas en las hojas una vez blancas; grito, grito, grito, nadie parece inmutarse, que más da, volveré a ser ignorada, no es nada inusual, al fin y al cabo, soy el patito feo de esta familia, si es que se le puede llamar eso. Mas necesito escapar, necesito sentir algo, algo que sea real, algo fuera de estas cuatro atemorizantes paredes, sin embargo, que me queda, aunque escape no hay nada, la campana de la Iglesia ya ha sonado, su corazón ha sido entregado y no me pertenece.
Me mira una sonrisa santurrona, vuelvo al mundo, debo escapar de esta prisión, un segundo más y perderé la cordura, no obstante, sus desafiantes ojos me paralizan, al final no soy más que una hormiga, he de ser aplastada, mi destino ha sido prescrito y el brillo desaparece de mis ojos. Debo permanecer en pie, mi respiración se vuelve estertorosa, pero debo luchar, debo luchar por todos aquellos espíritus cuya agonía no fue más que un susurro para otros.
Obra de referencia:
La casa de Bernarda Alba de Federico García Lorca