Profesor: Marta Domínguez Robles
1º ESO - Aula: 1ªESO B
Microrrelato:
E
retrat
Adrián encontró un cuadro en el desván de la casa familiar, era un retrato de su abuelo,
pintado a mano. Estaba cubierto por una capa de polvo y decidió limpiarlo.
Al limpiarlo, algo extraño le dejó sin aliento: el rostro del abuelo parecía moverse. Al
principio pensó que era imaginación suya o que era el reflejo de alguna luz, pero cuando se
acercó más se dio cuenta de que no. Los ojos del abuelo seguían sus movimientos y una
pequeña sonrisa se podía ver en los labios del abuelo. Adrián sintió un escalofrío, su abuelo
había muerto hace muchos años. El retrato siempre había estado colgado en el pasillo
principal y nunca se había movido. Decidió bajar el cuadro, pero en cuanto lo tocó escuchó
una voz muy baja que decía: “Ayúdame”. Se quedó paralizado, el susurro provenía del
retrato y no de la vieja casa. Miró el rostro pintado de su abuelo, ahora con una expresión
de súplica que nunca había notado.
Lo primero que pensó fue en salir corriendo, pero antes de que soltara el cuadro, una mano
se posó en su hombro. Adrián saltó del susto y al girarse no vio a nadie, solo el aire del
desván. Decidió colgar el cuadro de nuevo, pero cuando lo hizo los ojos del abuelo ya no lo
seguían. Estaba en paz, quieto, como si todo hubiera terminado.
Una semana después, su madre le enseñó otro retrato antiguo, era el abuelo con el mismo
rostro que él había visto, pero este tenía una lágrima en la mejilla. “Lo encontré el día que
murió”, dijo su madre y señaló la fecha que ponía en el cuadro: “Hace 10 años”. En ese
momento, Adrián comprendió que el susurro, la súplica, no había sido una llamada de
auxilio, sino la despedida que su abuelo nunca pudo dar.
Obra de referencia:
Autor: César Mallorquí Obra: "Las lágrimas de Shiva"