Profesor: Elena Viedma Marín
1º BACHILLERATO - Aula: 1º BACH LU-A
Microrrelato:
El último resplandor de Macondo.
La tormenta había cesado y el sol lucía brillante sobre Macondo. Aureliano descansaba en su cama y el pergamino que contenía la última profecía de la familia Buendía estaba encima de él. Sobresaltado, se despertó de un brinco: menos mal que todo había sido un sueño y la extinción del pueblo fundado por sus antecesores no había llegado a suceder.
Ahora tenía una única misión: descifrar la predicción definitiva a la que habían sido sometidos sus precursores durante tantos años. Se fijó en que esta última estaba escrita con unos caracteres peculiares, distintos del resto.
En un intento desesperado de contactar con el gitano Melquíades, subió al campanario de la parroquia de la aldea y pronunció, entre dientes, un solemne ruego para contactar con el espíritu del autor de aquellos pergaminos.
De pronto, un intenso rayo de luz azotó el lugar exacto de la lámina donde se hallaban aquellos extraños símbolos y, como si de una traducción se tratase, inmediatamente comenzó a entenderlo todo: a pesar de que él estaba destinado a acabar con la dinastía Buendía, así como con Macondo, había logrado sobrevivir, gracias a su poderío, a la tormenta final.
Impactado, Aureliano enrolló el pergamino de nuevo: entonces, ¿no había sido un sueño? ¿de verdad Macondo, por un instante, había sido destruido? Súbitamente, advirtió muy cerca al gitano, que, con serenidad se sentó a su lado para felicitarle -Sabía que si podía confiar en alguien era en ti, muchacho. Has salvado a toda tu familia y a tu pueblo. Ahora podréis vivir tranquilos para siempre, mi labor aquí ha terminado.
Obra de referencia:
Cien años de soledad. Gabriel García Márquez.