Profesor: Elena Viedma Marín
1º BACHILLERATO - Aula: 1º BACH LU-C
Microrrelato:
Lo abrí en la letra h y no encontré a Konradin, la cantidad de situaciones posibles que creó mi cerebro en ese instante inundaron mi cabeza y mi alma con sensaciones de nostalgia y alegría por no ver su nombre allí escrito, tanto así que pensé que, si yo había recibido aquella carta, Konradin debería haberla recibido de igual forma, así que mandé una carta al colegio pidiéndole los nombres de las personas que la habían recibido.
Cuando recibí la repuesta, abrí la carta, se volvían a manifestar todas esas situaciones en mi mente, pero esta vez solo sentía esperanza por ver su nombre, y en efecto allí estaba, Konradin von Hoffels. Es increíble pensar cómo unas simples letras pueden significar tanto para alguien, pero así era.
A continuación, me dispuse a averiguar su paradero enviando cartas a demás personas de la lista de antiguos alumnos y así descubrir dónde estaba Konradin, uno de estos alumnos me dijo que creía que seguía viviendo en Stuttgart. Esto no fue fácil para mí que me tocaba enfrentarme a mi pasado y volver a mi ciudad, un hogar que dejo de serlo hace mucho y que ahora no generaba más que una sensación agridulce en mi cabeza.
Compré un vuelo y subí al avión un 25 de julio para hacer un viaje en el tiempo de vuelta a 1932, yo ya no era ese niño de dieciséis años ni sabía que sería de Konradin, la incertidumbre de pensar en la persona en la que se podría haber convertido me llevó a pensar que al igual no merecía la pena todo el esfuerzo, pero había una parte de mi corazón que estaba vacía y que llevaba reprimiendo mucho tiempo esa parte solo se llenaría con un verdadero reencuentro.
Obra de referencia:
Reencuentro. Fred Uhlman.