Profesor: Elena Viedma Marín
1º BACHILLERATO - Aula: 1º BACH LU-B
Microrrelato:
Era un día soleado, uno de los días más calurosos del año.
Huck paseaba a orillas del río Mississippi. De pronto, vio una cabaña a lo lejos. Cuando estuvo cerca, fue capaz de observar aquella cabaña que le resultaba tan familiar. A pesar del aspecto derruido de aquella pequeña casa, vio una luz proveniente de ella, así que decidió acercarse. Tocó a la puerta y le recibió un hombre de su edad. Este, viendo el ambiente tan bochornoso del día, le invitó a tomar algo.
Estuvieron hablando un rato. Aquel hombre le dijo que siendo tan solo un niño, él solía jugar por ahí con el hijo del anterior dueño. Le comentó que al padre se le solía ver por el pueblo borracho y montando altercados, y que el hijo, con el cual había vivido muchas aventuras, decidió escaparse de su casa. Nunca más nadie volvió a saber de aquel niño excepto él, que le volvió a ver en otra de sus ingeniosas aventuras en casa de sus tíos. Todo el mundo le había dado por muerto…
Aquel hombre llamado Tom, seguía hablando, cuando Huck se empezó a marear un poco y decidió acercase a la ventana a tomar el aire. Estaba confuso, todo le daba vueltas y sentía que había algo, algo… que se le escapaba. En aquel instante, le empezaron a surgir como relámpagos todos los recuerdos olvidados de cuando era tan solo un niño. Hasta entonces apenas había tenido tiempo de recordar aquella época de su vida: su querido amigo Tom Sawyer, Jim, la viuda Douglas, o su borracho padre. Nunca volvió a saber de ellos. Huck se giró rápidamente y se dio cuenta de que aquel hombre era su viejo amigo Tom y de que el niño del que estaba hablando… era él.
Obra de referencia:
Las aventuras de Tom Sawyer. Mark Twain