Profesor: Irene Luque Vaquero
2º ESO - Aula: 2º C ESO
Microrrelato:
Cuenta una leyenda que existió un hombre que todas las mañanas desde su casa subía una pronunciada colina y se sentaba en el filo de un majestuoso acantilado. Desde allí, al mirar al mar, sentía una profunda conexión con su inmensidad y se perdía en la belleza de sus olas. Es por eso, que todos los días al ponerse el sol, regresaba al mismo sitio y escribía relatos y poesías inspirados en el estado de la marea. En días en los que las aguas estaban agitadas redactaba historias de desamor y muerte, capaces de hacer llorar a los más fuertes de los guerreros. En noches serenas, escribía canciones al son de las olas, o quizás eran ellas mismas las que se unían al ritmo de sus versos. Los años pasaron, y la mar terminó locamente enamorada del hombre. Todos los días al caer la noche, esperaba ansiosamente su llegada para compartir con él esos momentos tan puros en los que alguien ponía palabras a su misterio. Por la noche, mientras él dormía, la mar envidiaba terriblemente a la tierra y lamentaba que algún día el que había puesto música a las olas finalmente terminara enterrado, lejos del mar. Su amor, suficiente para durar una eternidad, no podría ser por siempre, puesto que el hombre envejecía y la mar se enfrentaba a su inmortalidad sin él. En una fría tarde de invierno, la mar movida por la desesperación de pensar que iba a estar infinitamente sin su amado arrastró al anciano con una gigante ola a sus profundidades. El viejo poeta y la mar, en su unión, crearon un nuevo idioma en el silencio y desde entonces se dice que las aguas cantan y narran poesías con palabras humanas, pero que solo los que aman profundamente al mar llegan a escucharlas.
Obra de referencia:
Relatos hiperbreves (edición de Clara Obligado) y cuentos de Cortázar y Monterroso.