Profesor: Soraya Sanz Fernández
1º BACHILLERATO - Aula: Cronopios 2
Microrrelato:
Linaje
De repente sentí que alguien me tocaba el hombro, resultaba ser un hombre pequeño y algo rellenito.
-¿Pero qué hacéis ahí parado, buen hombre? ¿No veis acaso que vienen contra nosotros con intención de maldad?- Dijo muy asustado mientras comenzaba a sudar-.
Estaba muy confuso. ¿Qué estaba pasando? ¿Dónde estaba?
Me giré para comprobarlo, y solo encontré un paisaje seco e inmenso, lo único que podía distinguir a la lejanía era a un grupo de molinos que daban la impresión de caerse sobre mí y de aquel hombre, quien quiera que fuese. Sin embargo, había un pequeño detalle, un grupo de al menos unos 50 hombres venían en nuestra dirección, y no parecían muy amigables.
-No puedo creer que hubiésemos de huir de nuevo, y aún peor sin mi buena yegua ni vuestro buen Rocinante, que tanto nos habrían de valer en tal trance.-Añadió el hombre antes de echar a correr lo que sus piernas cortas le permitían.
Yo me quedé ahí parado, sin saber qué hacer, ni quién era yo. El grupo de enfurecidos se acercaba cada vez más. Era mi fin.
Lo último que vi fue a uno de ellos levantar su azada, o lo que fuese ese objeto tan curioso. Supuse que había muerto.
Pero abrí los ojos.
-Señor, ¿Qué menú prefiere para comer?-. Preguntó una azafata.
Volvía a estar en el avión, quedaba poco para el aterrizaje y para reencontrarme con Marcela y los demás.
Entonces lo entendí: no había sido un simple sueño, sino la huella de la investigación sobre mi árbol genealógico, después de todo, la sangre del caballero más conocido corría por mis venas.
Alejandro Quijano
Obra de referencia:
Miguel de Cervantes "El ingenioso hidaldo don Quijote de la Mancha"