Profesor: Ángel Quesada Valera
1º ESO - Aula: 1º C
Microrrelato:
Una tragedia puede tener un final feliz.
Creo que aún podré redactar la historia como si tuviera una hoja o un libro en la mano. Lo recuerdo perfectamente, el olor a a nuevo, la gente gritando excitadamente… parecía un sueño que por más que lo imaginara, nunca se haría realidad. Necesito que presten mucha atención, así que, suelten lo que tengan y, por favor, escuchen. Hoy es 10 de abril de 1912, ahora me dirijo hacia el barco más grande que hayamos conocido. El insumergible lo llaman…veo gente gritando, llorando y…me aproximo hacia mi camarote. Creo que aún puedo recordar todavía tras tantos años el número de mi habitación, puerta 336, letra H, segunda planta. Me sitúo en primera, puerta 326, letra H, segunda planta. Así es, aún lo recuerdo. Estoy desempaquetando todo y poniendo fascinantes cuadros de un pintor poco conocido llamado “Picasso”; sí un pintor poco conocido…
Semanas después recuerdo que siempre hacía lo mismo, ir a eventos, comer y cenar con duquesas millonarias y … sólo había soledad. Y yo, era fuerte. No tenía familia, sólo yo… Hoy ya queda poco para llegar a Nueva York, de pronto veo a lo lejos una mujer muy pobre que estaba sola, estoy dirigiéndome hacia ella… sufría la misma sensación que yo y: soledad. Cuando paso el tiempo, ocurrió lo que viene siendo importante. Con esa mujer llamada Dorothy, sentí que era mi mejor amiga y que nunca nos separaríamos porque yo moriría. Esa noche chocamos con un iceberg.
¡ El barco se hunde! ¡Dorothy! Todos están alborotados y paranoicos. Y así fue como el barco se hundió y nunca supe nada sobre ella… fui una de las pocas supervivientes…un segundo, me llaman al teléfono. Sí, soy yo, ¡Qué! Dorothy no está muerta. Ha hablado con la policía para localizarme.
Obra de referencia:
Me he inspirado en el libro interactivo sobre el Titanic y su película basada en hechos reales.