Profesor: Trinidad Juárez Arias
2º ESO - Aula: 2ºESO E
Microrrelato:
Este orfanato es mi pequeño asteroide de muros grises, un lugar donde las risas están
apagadas y el tiempo se para en los pasillos fríos. Yo soy ese niño que los visitantes siempre
ignoran, como si fuese una judía en el plato de un niño pequeño. Nunca he sido la primera
opción de nadie; soy el zorro que nadie quiso domesticar, el habitante de un planeta olvidado.
Entonces llegó ella. Tenía los ojos llenos de luz y una fe que me quemaba el corazón. Cada
noche, se arrodillaba frente a la vieja ventana sucia, moviendo los labios en un susurro,
esperando que sus padres vuelvan a buscarla. Ella cuidaba su esperanza como si fuera una
rosa única en el universo, protegiéndola del dolor frío de nuestra realidad con una cúpula de
cristal invisible.
Su luz me resultaba insoportable. Sin decir una sola palabra, comencé mi crítica silenciosa.
quemé sus dibujos de planetas lejanos llenos de felicidad y tiré agua sobre su almohada,
queriendo ahogar sus sueños antes de que se hiciera demasiado tarde. Quería que entendiese
que en este espacio no existen los milagros, que las promesas son solo dibujos en la arena que
el aire borrara. Con cada acto cruel, veía cómo sus pétalos se caían y su mirada se volvía
opaca, fría y sin vida, igual a la mía.
Cuando finalmente dejó de rezar y bajó la cabeza, sentí un peso en el alma. Al mirarme en el
reflejo sucio del cristal, ya no reconocí al niño herido que solo buscaba un abrazo. En el
hueco de su silencio, entendí que yo mismo había arrancado la última rosa del jardín para no
estar solo en mi propia oscuridad, para que incluso la gente más pura también sufra.
Yo nunca fui el monstruo de esta historia, pero ella me hizo convertirme en él.
Obra de referencia:
Microrrelato basado en "El Principito"