Profesor: Jorge Tomás Fernández Torres
2º ESO - Aula: 2 ESO C
Microrrelato:
SIEMPRE FUI YO
Me miré en el espejo, pero no encontré mi reflejo, o bueno, no al menos el que yo esperaba
ver, después de milenios de solamente ser un mero alma en pena, una masa de carne, sin
forma, sin boca. Al fin volvía a ser yo, no sé por qué lo ha hecho, no sé si ha desarrollado
misericordia hacia mí o si lo único que lo mueve, es tratar de imaginar mi rostro, cuando me
recuerde mi verdadero y horrendo aspecto.
Llevaba ya casi una hora entera, solamente apreciando como, por un instante, el recuerdo
de ellos había vuelto, me invadieron recuerdos de nuestros intentos de escapar, de ese
rostro... ¡Ese maldito rostro!, solamente me hacían sentir inferior, tan solo por no seguirles
voluntariamente en sus delirios; y Ellen... ¡Oh Ellen!, yo te condeno, yo te condeno por
nunca admitir que ansiabas a Bobby sobre todos nosotros, por manipularnos y
aprovecharte de mí.
Entonces, tras golpear el espejo, desperté del sueño... ¿Lo peor? Que esta vez era yo el que
me torturaba a mí mismo, no era A.M., ni Ellen, siempre fui yo.
Me acerqué, lentamente, sin prisa, todavía faltando un pasillo para llegar; ya sentía el frío
de la cueva; al llegar, seguían allí, A.M. quería que siguieran allí. Me senté al lado de ellos, y
lo intenté... ¡Intenté escapar! Pero el filo se rompía cada vez, entonces lo entendí, ellos
nunca estuvieron atrapados, porque nunca hubo un ellos, los cuerpos se desvanecieron,
casi como si ascendieran. La paz que sentí era indescriptible, casi equivalente a la paz que
me daba imaginar que la muerte era una opción.
Obra de referencia:
BASADO EN “NO TENGO BOCA Y DEBO GRITAR”DE HARLAN ELLISON