Profesor: Jorge Tomás Fernández Torres
2º ESO - Aula: 2 ESO D
Microrrelato:
INCOMPETENCIA
Muchos dicen que soy un loco, pero no, no lo soy, ahora verán por qué. Los locos son
descuidados, dejan pruebas por todas partes, incluso publican sus pequeños crímenes en
redes sociales. Yo no. Ustedes serán testigos de la precaución que tomé.
Trabajo en una residencia de ancianos, donde residía un señor de 80 años. Apenas podía
moverse dada su edad, pero, sobre todo, era muy arrogante. Me caía tan mal que supe que
algo había que hacer.
Fui al supermercado y compré un par de guantes y una linterna. Después los guardé en mi
mochila. Ese día en el trabajo fui el empleado perfecto, todos me adoraban. Pero tras caer
la noche, esperé hasta casi las doce, me dispuse a salir y caminé por el pasillo hasta la
puerta de al lado, la de este señor. El ansia recorría mis venas haciendo una eternidad el
caminar lo que serían poco más de dos metros. Luego, con una cautela quizás algo
excesiva, solo quizás, estuve lo que se sintieron por cuatro horas abriendo la puerta.
Lentamente empecé a encender mi linterna y, cuando por fin la prendí, pude ver su cara. Él
se despertó, por lo que no me quedó otra que abalanzarme sobre él. Un par de minutos fue
lo que me llevó estrangularle, hasta que su cuerpo cedió. Mientras miraba su cadáver
satisfecho, oí sirenas, así que corrí a esconderlo detrás de los abrigos que colgaban de los
percheros.
Dos agentes entraron y, sin mediar palabra alguna, removieron toda la habitación. Se podía
ver a simple vista su cadáver, pero estos dos necios no lo encontraban.
Me cabreé de tal manera que grité: “¡Ustedes, par de incompetentes, está enfrente de sus
ojos! ¿No lo pueden ver o qué? ¡¡¡Detrás de los abrigos!!! Les ruego que piensen en
dimitir...”
Obra de referencia:
Inspirado en EL corazón delator de Edgar Allan Poe. Que formó parte del proyecto de animación "El gato Negro"