Profesor: Pilar García Lagos
2º ESO - Aula: 2ºCD
Microrrelato:
Una muerte dulce
Desde aquella vez entendí que no todos los finales llegan con gritos o sombras. A veces, llegan en silencio. Entré a un hospital abandonado, por una apuesta, creyendo que solo encontraría polvo y telarañas. Pero en una de las habitaciones vi algo muy raro; era una cama perfectamente tendida, blanca y limpia en medio de la ruina. Sobre una almohada había una nota que decía: "Aquí descansan los que ya no temen".
Cuando la leí, la puerta se cerró y una luz cálida comenzó a llenar la habitación. No era aterradora, era tranquila. Una voz suave susurró que algunos solo necesitan descansar, que no todos los finales son dolorosos. Sentí una paz extraña, como si todo el peso que llevaba dentro se volviera ligero. Por un momento, quise acostarme y dejarme llevar por esa calma que prometía no volver a sufrir más.
Pero entonces, pensé en mi madre, en mis amigos, en las risas que aún me faltaban y en los sueños que todavía no había cumplido. La paz empezó a desvanecerse, la luz se apagó, la puerta se abrió y la cama volvió a estar cubierta de polvo.
Salí de allí entendiendo algo muy importante: la muerte puede parecer dulce cuando se disfraza de descanso; pero mientras tengas algo por lo que luchar, elegir vivir siempre será más fuerte que cualquier promesa de paz eterna.
Obra de referencia:
Marina de Carlos Ruiz Zafón. Lectura autónoma realizada en casa.