Profesor: Cristina Díez Barberá
4º ESO - Aula: Cuarto B Colegio Bérriz
Microrrelato:
Huí bajo un cielo que escupía fuego y granizo, pero el verdadero rayo me había partido el alma instantes antes: "Me degradaría casarme con él". Esas palabras de Catherine se clavaron en mi pecho como astillas de un ataúd. Crucé los páramos, ciego de rabia, deseando que el barro me devorara, pero el odio es un ancla que no te permite hundirte del todo.
En las sombras de la ciudad, me convertí en un espectro entre las tumbas. Mi fortuna no vino del comercio, sino de los muertos. Me uní a los resurreccionistas, aquellos que profanan el descanso eterno para vender carne y secretos a los anatomistas. Escarbé la tierra helada con las uñas hasta sangrar, despojando a los cadáveres de sus joyas familiares y vendiendo sus huesos por monedas de plata. No existía un sentimiento de horror y remordimiento en mí. Ese día Catherine dejó un vacío en mi pecho, reforzando la idea de que yo no era humano y no merecía amor, sino solo un engendro más de la sociedad. Cada moneda que guardaba en mi casaca olía a moho y a olvido, un tesoro desenterrado de la misma nada para alimentar mi rencor. Si el mundo me negó un lugar entre los vivos, yo arrancaría mi poder de las manos de los muertos.
Regresé cuando el frío de septiembre empezó a morder la hierba. Me detuve frente a la Granja de los Tordos, sintiendo el peso de las monedas en mi casaca como si fueran piedras para lapidar el pasado. Ya no soy el perro que pateaba Hindley; soy el amo de sus pesadillas.
He vuelto, Catherine, y traigo conmigo un tesoro forjado en el mismo infierno para comprar tu alma o destruirla.
Obra de referencia: Cumbres Borrascosas de Emily Brontë
Obra de referencia:
Emily Bronte. Cumbres borrascosas