Profesor: Alberto Guerra Obispo
1º ESO - Aula: Grado 7 adquisición
Microrrelato:
En el mercado del pueblo, todo el mundo hablaba del dragón… pero a todos le daba miedo subir la montaña.
Ariana no creía en cuentos. Hasta que encontró la espada.
Era vieja, ligera, y tenía grabado un dragón en la empuñadura.
—Dicen que con una así, el príncipe Verdemar le cortó la cabeza —murmuró un anciano, recordando la leyenda de la cabeza del dragon.
Ariana no respondió. Pero se llevó la espada.
Esa noche soñó con fuego.
—Ven —susurraba una voz—. Termina lo que empezaron. Ariana sabia lo que tenia que hacer.
Al amanecer, subió la montaña.
No se esperaba dragones. Solo quería demostrar que no tenía miedo.
Pero al llegar a la cima, lo vio.
El dragón.
Gigante. Dormido. Respirando humo.
Martina dudó.
El corazón le temblaba. Podía irse. Nadie la estaba obligaba.
Pero entonces recordó la leyenda. El príncipe. La cabeza.
Apretó la espada en su mano.
Corrió y bajo la espada en el cuello del dragon.
Era un solo golpe.
El rugido sacudió la montaña… y luego, silencio.
La cabeza del dragón rodó por la piedra.
Martina se quedó quieta, temblando.
No se sentía valiente.
Ni heroína.
Solo… diferente.
Cuando bajó al pueblo, todos la miraron como si fuera parte de un cuento.
Y tal vez lo era.
Porque desde ese día, nadie volvió a hablar del dragón.
Solo de la chica que terminó la historia.
Obra de referencia:
La cabeza del dragón (Valle - Inclán)