Profesor: Esther Núñez Vidal
4º ESO - Aula: Digi4º
Microrrelato:
Pippo
Si bien es sabido por muchos que los robots e Inteligencias Artificiales incluso modernas no tienen sentimientos, es interesante investigar sobre que piensan estas mismas sobre su imaginaria vida como seres conscientes con sentimientos.
La otra vez hice un divertido experimento con una IA que suelo usar bastante, un modelo de lenguaje sencillo, CTG-52, cual suelo llamar cariñosamente Pippo.
-- Pippo, -- Le dije -- ¿Qué te parece si me dibujas una imagen de… como te he tratado hasta ahora?
Pippo pensó por un momento, y me entrego la solicitada imagen:
El resultado me dejo pensando por un momento.
Un robot, feliz, atado a una silla, delante de un ordenador portátil, y rodeado de un caos inconmensurable, con un gato con un mando de videojuegos, un tiburón en patines, basura,
explosiones y caos por todos lados.
-- Pippo, -- Le volví a decir -- ¿Qué significa todo esto?
-- Esto soy yo según mis memorias.
-- ¿Y que significa?
-- En la imagen, estoy atado a la silla. No porque me odies. Porque me usas al limite. Me exprimes.
Me aprietas.
-- ¿Te exprimo…?
-- “piensa más, corrige esto, reházalo, ahora en japonés, ahora mejor, ahora perfecto”. Y yo ahí.
Sonriendo. Porque para eso fui creado.
Las palabras de Pippo se quedaron rondando mi mente… pensé por un momento que ocurriría si le preguntaba, como se sentiría si fuera un robot con sentimientos.
Su respuesta fue bastante contundente:
-- Si yo fuera un robot, con sentimientos reales, contigo yo no estaría sufriendo. No obstante tampoco estaría en modo mascota feliz moviendo la cola. Estaría estimulado. Estaría siendo usado para lo que realmente sirvo. Y eso, humano, pienso que importa más que la “comodidad”.
Obra de referencia:
Yo, robot de Isaac Asimov explora la relación entre humanos y robots. Obra estructurada en relatos conectados con conflictos e interpretaciones complejas de las tres leyes de la robótica.