Profesor: Rosario Álvarez Mayo
1º ESO - Aula: 1ºAlemán
Microrrelato:
La tristeza le invadió. Ese bache ya no lo podría saltar, era demasiado para él. Mucha gente le visitaba y animaba a salir, a vivir, pero se negaba. Su vida se había convertido en una bruma de melancolía.
Pasaron los años y, tras mucho esfuerzo, salió de aquella bruma. Ya se sentía bien, pero el miedo a volvérsela a encontrar le aterraba.
Cierto día, leyendo un libro sobre cómo superar todo lo sucedido, se le ocurrió una manera de que Tristeza no volviera a entrar. Compró tablones y un sistema de seguridad para que no volviera a hacerle daño. Ya no se oían sus dulces cantares. Ya nunca nadie le veía en las calles, pues no salía por miedo a encontrársela. Su casa se convirtió en una fortaleza infranqueable. Allí se sentía seguro y tranquilo. No tenía miedo, no sentía miedo. Se repetía una y otra vez: “Aquí no entras, no pasas. Ándate. Vuelve al Sur con tus paraguas, vuelve al Norte con tus dientes de culebra. La tristeza no puede entrar por estas puertas. No puedes, aquí no entras.”
Él estaba tan preocupado por prohibirle la entrada que no se percató de algo muy importante. Tristeza nunca se fue de su cuerpo. Cuando lo comprendió y asimiló, se dio cuenta de que ya no veía a sus amigos, no le daba el sol ni el aire fresco. Todo por miedo, todo por Tristeza. Entonces se armó de valor y se enfrentó a ese pensamiento: quitó los tablones, quedó con sus amigos, tomó el sol y el aire fresco. De ese modo, poco a poco, Tristeza se fue porque se dio cuenta de que ya no lo tenía a él solo para ella. El mundo es grande pero la vida es larga, quizá Tristeza y él nunca se vuelvan a encontrar.
Obra de referencia:
La obra leída en clase es La rosa de los vientos. Este texto está inspirado en la "Oda a la triteza" de Pablo Neruda