Profesor: María Luisa Ocaña Rodríguez
4º ESO - Aula: E4B-LCL
Microrrelato:
Cuando Bernarda Alba por fin disparó en el medio de la noche sabía que algo en mi miserable vida de escopeta iba a cambiar. Me usó para intentar matar a Pepe el Romano, cosa que me habría ilusionado mucho porque siempre venía a incordiar. Por desgracia, la señora no tenía puntería y no le dio. Lo que no me esperaba es que después de ese suceso no volví a ver a Adela. Ella me venía a ver. Acariciaba mi gatillo y era la única que me tocaba. Me quitaba el polvo y me cuidaba.
Sentí el gran contraste de las viejas, feas y arrugadas manos de la señora. Ahora estoy en el suelo del gallinero y nadie más se atreve a tocarme. Solo me pisan las gallinas de vez en cuando, pero les causo rechazo. Solo me queda reflexionar sobre mis pobres días entre la tierra y el alpiste. No me gusta que la última persona que me ha tocado fuera una vieja. Yo solo quería las dulces y suaves manos de Adela. La echo de menos y tengo el presentimiento de que no va a volver. Me ha abandonado, como lo ha hecho el Romano. En mi solitaria estancia, solo me quedan los recuerdos.
Obra de referencia:
Hemos leído La casa de Bernarda Alba, de Federico García Lorca