Profesor: María Luisa Ocaña Rodríguez
1º BACHILLERATO - Aula: B1G-LiU
Microrrelato:
EL CASTIGO DEL DIABLO
Después de asesinar a mi esposa y a esa condenada criatura, la policía vino gracias a las llamadas de algún vecino que hubiera escuchado los gritos de mi ahora difunta mujer. Vieron lo que pasaba, mis manos manchadas de sangre, y no dudaron ni un solo momento. Me detuvieron.
Pasaron los meses. Todo el mundo pensaba que estaba loco. Y no les culpo, pero ahora no sé qué harán conmigo. Estaba pensando en mi el posible futuro que me iba a tocar vivir, cuando me pareció ver a mi gato, Pluto. Pero parecía distinto. No tenía ninguna herida en el ojo, y por lo tanto no era él. Se acercó para que le acariciara, pero a cambio le empujé. No quería nada que tuviera que ver con ningún gato. Por lo tanto, me gruñó y se fue por la ventana, y una horrible sensación me inundó el alma.
El gato volvió, esta vez quieto, fuera de la puerta de mi celda mirándome fijamente. Se quedó unos minutos así, hasta que un guardia se le acercó y lo acarició detrás de las orejas. Juraría haber sentido algo, justo detrás de mis orejas. Me estaba volviendo loco.
Esa misma noche me desperté de una pesadilla. No pude volverme a dormir, así que miré por la pequeña ventana de mi celda. Y vi al gato. Ahí seguía, quieto, mirándome. A lo lejos se le acercó un perro gruñendo; él seguía mirándome. ¿Por qué no huía?
De repente, el perro le empezó a atacar. Le mordió y le destripó, todo mientras no me paraba de mirar. Hasta que acabó muriendo. Segundos después acabé igual que él, muerto, destripado en el suelo.
Ese fue mi castigo. Fue la consecuencia de matar a uno de los hijos del Diablo, y cómo este se acabó vengando de mí.
Obra de referencia:
Cuentos, de Edgar Allan Poe. En concreto, El gato negro.