Profesor: Juan Daniel Gutiérrez Rodríguez
2º ESO - Aula: 2ºESO B
Microrrelato:
El insomnio lo impulsó a levantarse de nuevo. Se quitó el antifaz y agarró el bastón de madera. Estaba frío, como cuando intentaba no usarlo y fracasaba. Quizá era culpa de sus manos. Caminó por la casa, absorto en sus pensamientos y cuidando de no tropezar. Recorrió las habitaciones que tanto conocía, deslizando los dedos por la madera envejecida y sorda.
Sin embargo, el insomnio persistía.
Una punzada le atravesó los párpados, insaciable, y le hizo tambalear. Oscilando, entró al cuarto de baño y sacó un bote de pastillas del armario superior.
“Beticina. Para aliviar el dolor de la ceguera. Tomar una cada noche”.
La ingirió. Como siempre.
Volvió al salón, respirando profundamente. El medicamento se negaba a bajar por su garganta. Sediento, deslizó los dedos por la encimera, buscando el vaso de agua de anoche. En su lugar, encontró lo inesperado.
Una caja de plástico forrado protegía un DVD que, antes de perder la vista, habría sido capaz de reconocer. Sin pensárselo dos veces, introdujo el largometraje en el reproductor VHS y esperó sentado en el sofá.
La banda sonora lo devolvió a dos años atrás: cuando pintaba botellas o se refugiaba en novelas como Cuando pueda llevarte a Varsovia para escapar de sí mismo.
Escuchó los efectos especiales, las voces de los personajes… percibía incluso sus dudas. Se acercaba la parte preferida de su yo joven. Comenzó a imaginar la historia y a rellenar los huecos que sus ojos no permitían. Incluso recordó al protagonista sonreír.
Se descubrió a sí mismo cambiando la historia. Más imperfecta. Más pasional. Más íntima.
Cuando la película llegó a su fin, tenía la cabeza apoyada sobre la fina tela del sofá, y dormía en paz.
Obra de referencia:
Algún día, cuando pueda llevarte a Varsovia, obra de Lorenzo Silva.