Profesor: Silvia García Panizo
4º ESO - Aula: Románticos II
Microrrelato:
Habían pasado ya horas desde que el amo Fernando decidió ir en busca del demonio de los ojos
verdes. La noche había caído, lo que para Íñigo sólo confirmaba su peor temor, había perdido a
su amo, para siempre. Aún así mantuvo la esperanza de que las historias no fueran reales,
aunque su razón le decía que debía ir junto a los marqueses de Almenar con rapidez, descendió
hacia la fuente de los Álamos.
Se detuvo cuando sintió una mirada demoníaca de otro mundo e inmediatamente quedó presa
del terror, pero desde la distancia pudo observar a la mujer, una mujer de unos ojos color
imposibles, que nadaba entre aguas teñas de un tosco carmesí. Tras descubrir el trágico final de
su amo, aceptó confesar que no había cumplido con su deber de protector y, sin ninguna otra
opción, echó a correr, asumiendo la incertidumbre de las consecuencias que le esperaban. No
tardó en estar ante los marqueses de Almenar, siendo esa la última vez que se le vería con vida.
De su muerte sólo se puede decir que Íñigo fue víctima de la ira de un padre y que el último
recuerdo que se llevó fueron los llantos de una madre desconsolada tras perder a un hijo.
Desgraciadamente la sed de venganza de Marqués no había sido satisfecha, ya que
inmediatamente después de haber acabado con la vida de Íñigo, se reunió con sus quince
mejores hombres, con los que puso rumbo hacia la fuente de los Álamos, con el único objetivo
de encontrar la razón de la misteriosa muerte de su heredero. Muchas tragedias ocurrieron ese
día, pero lo único que se recuerda de esa noche con vividez es que sólo se encontraron a los
caballos, aterrados e inquietos, en el profundo bosque de Moncayo.
Obra de referencia:
Obra de referencia: "Ojos verdes". Leyendas de Gustavo Adolfo Bécquer