Profesor: Silvia García Panizo
4º ESO - Aula: Los Románticos
Microrrelato:
“No vayas” dijo ella atemorizada. “Tan solo es un pañuelo”.
Pero Alonso ya estaba decidido. La noche caía sobre el monte y la niebla empezaba a cubrirlo todo poco a poco. Mientras se adentraba en el monte iba recordando las historias ya contadas de los templarios, los muertos y los gritos. Pero a él le parecía que eran cuentos de hadas.
Todo aquello hasta que entró en el bosque.
El silencio era pesado, no había viento, ni animales.
Tan solo el sonido de sus pasos y un eco solapado de otros que lo seguían a destiempo.
Se detuvo de golpe, miró a su alrededor pero no había nada.
Así que ya no le quedaba más remedio que seguir caminando a paso
más ligero.
En el camino, Acompañado de la fría niebla se escuchó un susurro helador detrás de él. “Vuelve”
El corazón de Alonso hablaba por sí solo, en ese momento de pavor se cruzó en su camino
con el dichoso pañuelo que colgaba de la rama alta de un abeto.
“ahora o nunca” pensó. Trató de agarrarlo por todos los medios, saltando, trepando, incluso moviendo el árbol desesperado mientras los pasos y los susurros - se hacían cada vez más presentes.
Ya no eran solo unos pasos, eran muchos, demasiados. Lentos pero firmes, difusos y a la vez aterradores.
Alonso desesperado pegó un grito agónico desde lo más profundo de su ser - que se apagó en el suspiro de una noche.
A la mañana siguiente Beatriz encontró el pañuelo sobre la mesilla,
por el contrario - Alonso - nunca regresó.
Pudo volverse uno de esos susurros de aquel monte, o quien sabe.
Lo que está claro es, que Alonso tuvo con que secarse las lágrimas esa noche.
Obra de referencia:
Obra de referencia: "Monte de las ánimas" de Gustavo Adolfo Bécquer