Profesor: María Jesús Pérez Rodríguez
2º ESO - Aula: GB1SAD
Microrrelato:
Título: Somos infinitos (aunque no lo sepamos)
Charlie no hablaba mucho, pero escuchaba todo.
Escuchaba el ruido de las taquillas, las risas que no eran para él y los silencios que pesaban más que cualquier palabra. Hasta que un día, Sam se sentó a su lado en la cafetería.
—¿Siempre estás tan callado? —preguntó ella.
Charlie quiso decir que no. Que en su cabeza había música, cartas sin enviar y recuerdos que dolían como si acabaran de ocurrir. Pero solo encogió los hombros.
Sam sonrió, como si entendiera algo que él no sabía explicar.
Esa tarde, lo llevó a un túnel. Patrick conducía. La radio sonaba fuerte. Sam se levantó en el coche mientras que estaba en marcha, con los brazos abiertos, como si abrazara el aire, animando a Charlie a subir con ella.
—Cierra los ojos —le dijo a Charlie.
Él dudó.
Pero lo hizo.
Y por un instante, el ruido desapareció. No había pasado, ni miedo, ni palabras atrapadas. Solo el viento golpeándole la cara y una sensación nueva, desconocida, ligera.
Abrió los ojos.
—¿Lo sientes? —preguntó Sam.
Charlie asintió.
No sabía ponerle nombre, pero entendió algo: no siempre sería invisible. No siempre dolería.
A veces y, solo a veces, uno podía sentirse infinito.
Y eso era suficiente para seguir.
Obra de referencia:
La lectura de referencia en "Ventajas de ser un marginado" ("The perks of being a wallflower") del autor estadounidense Stephen Chbosky.