Profesor: Silvia Montes CampaÑa
1º ESO - Aula: Calaveras
Microrrelato:
Érase una vez, en una tierra lejana, debajo del mundo, en las profundidades, bueno, mejor dicho, el sótano de la casa de un chico, o como él llamaba a su mundo de las maravillas oculto, el lugar para lo raro, un mundo de libertad en donde puedes ser tú, mostrar tu lado más vulnerable, psicológico, el que no mostraría en un día normal; llorar sin tener que taparlo con una sonrisa diaria, eso sí, era un lugar solitario. Él quería ser libre, no ser juzgado, pero expresarte para qué sirve sin nadie al lado. Tenía miedo de ser rechazado, así que si nunca lo intentaba nunca habría rechazo, pero tampoco un amigo con el que llorar al lado. El tiempo pasaba la presión aún más, estudios, aprobación social, trabajo, pero lo que más, la muerte solitaria. Estar solo, porque aun teniendo amigos le faltaba compañía, una relación, una pareja, una familia, pero no, no podía, porque ve el amor como un error; querer es doloroso, en especial estando roto por dentro, saber que si te rechazan volverías a hundirte. Le costó subir, salir del agujero, sonreír de verdad, no llorar al llegar a casa, pensar que la soledad es temporal, pasó la vida conoció a alguien se enamoró, pero…
¿Te preguntas qué es lo que le pasa?
Nuestro protagonista tiene depresión, día tras día piensa que no es suficiente y no tiene por lo que sonreír; por decir que tienes depresión y que una vez sonrías la gente ya piensa que mientes, solo quieres paz, ser suficiente para los demás, o mejor dicho sentirte suficiente para ti.
Si sientes eso y piensas en que no puedes más tranquilo, habla con alguien, llora, y si no tienes a nadie hay un número en España para el suicidio y crisis emocional, el 024.
Obra de referencia:
Hemos leído La máquina maravillosa, de Elvira Menéndez, y a partir de su lectura hemos escrito relatos inspiradores.