Profesor: Maria Carvajal Jiménez
1º ESO - Aula: 1º B
Microrrelato:
"Bajo el manzano "
Aquel día me desperté en cuando los primeros rayos de sol rozaron mi cara. Me entró una grandísima sensación de calma y decidí quedarme ahí, tendido bajo el manzano. Estuve reflexionando mientras veía al sol elevarse poco a poco. Fue en esos instantes en los que me di cuenta de que la soledad reinaba en mi vida.
Cuando el sol se hubo posicionado sobre mí, fui a visitar el jardín de mil rosas.
-¡Buenos días!- saludé
-Buenos días, querido zorro- me respondieron. Eran todas muy hermosas y agradables, pero no tenían valor en mi vida.
Entonces, me fui a visitar un pozo que encontré un día de regreso al manzano tras un viaje. Este pozo era muy peculiar, estaba a mil millas de cualquier región habitada, aún así no era como los pozos del desierto, no era un simple agujero. Llegué al pozo y lo inspeccioné igual que la primera vez que lo vi. Le di un par de vueltas, observé sus viejas piezas, asomé mi hocico y acabé por beber de su agua. Al tragar, me vino una sensación de que no estaba solo, pero, ¿cómo el agua de un pozo podía remediar mi soledad?
Después de beber un poco más, regresé al manzano. Me tumbé observando cómo oscurecía el cielo y aparecían las estrellas, bellísimas, pero igual que las rosas, todas eran iguales para mí. Me dormí pensando en lo monótono que era y que por eso, nunca había llegado a tener nada profundo ni querido en mi vida.
De pronto el ruido de unos pasos me despertó.
-Buenos días- le dije al niño rubio
-Buenos días- respondió. Estaba desconcertado, pues no me veía
-Estoy aquí, bajo el manzano- al fin me vio. En cuanto le mire a los ojos, supe que iba a tener un nuevo amigo.
Obra de referencia:
"El principito", Antoine de Saint Exupéry