Profesor: Esther Acero
1º ESO - Aula: D
Microrrelato:
UNA MAÑANA CUALQUIERA
Son unos pocos minutos los que lo cambian todo. En instantes, la gran ciudad pasa de estar en calma, dormida como un león perezoso; a despertarse y empezar el movimiento frenético diario. El cambio constante de semáforos, los pitidos potentes de los coches, la gente caminando en masa por las aceras... Y cómo no, dentro de todo este caos me encuentro yo. Camisa blanca, pajarita roja, un reloj y mucha prisa. Siendo arrastrada por la marea, avanzo a velocidad vertiginosa por las anchas calles. Mi objetivo es claro. No dudo. Con la mirada fija al frente, me dispongo a ejecutar una de las pruebas más complicadas: atrapar a un conductor incauto.
Dando grandes saltos consigo avistar el terreno. Un taxi rojo y negro se distingue a lo lejos. Ésta es mi oportunidad. Me abro paso con los codos, corriendo todo lo que puedo. Ya me separan pocos metros. De pronto, un grito atraviesa la calle. Me giro. Una niña rubia, vestida de azul, viene corriendo hacia mí. Me pide que camine más despacio, que la espere... Mi hermana me ha estado siguiendo todo el tiempo. “Date prisa, date prisa, que llegamos tarde” le contesto. Le agarro fuertemente de la mano, no vaya a volver a perderse. Me vuelvo para buscar de nuevo el taxi. Ya no está. Suspiro. “Tendré que buscar otro” digo. Mientras caminamos juntas en busca de otro taxi, una idea me viene a la cabeza. Sigo avanzando mientras sonrío. “Supongo que la reina de corazones tendrá que esperar hoy” le digo a Alice, sonriendo.
Obra de referencia:
Alicia en el País de las Maravillas, Lewis Carroll