Profesor: Maria Carvajal Jiménez
1º ESO - Aula: 1º B
Microrrelato:
"JUSTICIA PARA EL LOBO FEROZ"
La historia siempre la cuentan los que ganan, en este caso, los cerditos me han dejado a mí como si fuera el malo del cuento. Pero lo que nadie sabe es que justo ese día yo tenía un resfriado terrible que se me juntó con la alergia y no podía parar de estornudar. Decidí ir a pasear y me encontré con mi amiga Caperucita Roja y con su abuela, pero también vi unos cerditos construyendo unas casitas, y decidí acercarme a saludar.
Primero me acerqué a una casita de paja, cuando ese cerdito y yo nos vimos, pensé que correríamos a conocernos, pero no, él se metió en su refugio, mientras que yo corría por las flores en dirección a él con esperanza de hacer un amigo. Nada más llegar a la puerta, me desanimé, él no quería ser mi amigo, así que me tumbé en lo que parecía una piscina de flores y me quedé reposando hasta que volver a llamar. Justo antes de llamar, estornudé y la casa de paja se derrumbó.
El cerdito se asustó, y corrió a una casita de madera desgastada, que parecía poco resistente. Yo intuí que querían que fuese, así me dirigí a la casa. Otra vez me puse estornudar y se derrumbó esta casita.
Esta era enorme y estaba hecha de ladrillos, la puerta estaba cerrada, pero me di cuenta de que había una chimenea, subí, me asomé, y bajé. ¡Al llegar abajo, vi que estaba lleno de fuego y me quemé! Salí disparado por los aires y fui a parar a casa de mi amiga Caperucita Roja, su abuela no estaba, así que me puse una bata y me tumbé.
Obra de referencia:
"Caperucita roja" y "Los tres cerditos"