Profesor: Mónica Sellers Urieta
2º ESO - Aula: D
Microrrelato:
La luna brilla en la oscuridad. Nora camina sola, perdida en el silencio. El bosque parece vacío; pero ahí está ella, en mitad del Bosque de las Cosas Perdidas.
En plena oscuridad, Nora siente que alguien la observa, y esa sensación empieza a preocuparla. De repente, unos crujidos rompen aquel silencio desgarrador. Al fijarse, lo ve: un chico quieto, escondido tras un arbusto.
Al ver el rostro del chico, mi corazón se para unos segundos. Me pregunto qué hago aquí esta noche, todo es extraño, y quiero irme. Retrocedo unos pasos, pero el chico alza su brazo y me señala; sin quitarme los ojos de encima.
En mi cabeza, solo veo su imagen; parece un chico normal, pero algo en él me preocupa. Y ahora, la imagen de una mariposa de la muerte. Miro de reojo: esa mariposa está posada sobre su hombro. Aquella, sin moverse, parece desprender dolor por todo el bosque.
-Ven, acércate...- susurra el chico sin expresar ninguna emoción, manteniendo su expresión hierática y su mirada fija en Nora.
El bosque me empuja hacia él; pero no quiero acercarme. Doy unos pasos sin poder controlarlo, no tengo poder sobre mi cuerpo. Intento volver, pero el esfuerzo es nulo. De pronto, oigo unos ruidos detrás; unos niños del campamento.
-¿Qué haces ahí? - Pregunta uno.
Señalo al chico escondido entre los arbustos.
-¿No lo veis?
Los niños se miran, confundidos.
-¿A quién? - Ahí no hay nadie.
La respuesta de los niños me deja congelada; un escalofrío recorre mi hombro.
Intento llamarlos, pero parecen no escucharme. Siento que soy invisible, que ya no me ven.
Y entonces lo entiendo:
Los niños no veían al chico.
Y ahora, tampoco me ven a mí.
Giro la cabeza y veo una mariposa de la muerte posada sobre mí.
Obra de referencia:
SHEA ERNSHAW: El bosque de las cosas perdidas