Profesor: Nuria Romero Flórez
3º ESO - Aula: 3º ESO B
Microrrelato:
EL ESPEJO
August nació con una cara que la gente no sabía cómo mirar.
Por eso, el primer día de colegio, nadie quiso sentarse con él. Al principio, no entendía cómo podían ser así solo por tener una cara diferente. Poco a poco, algunas personas dejaron de reírse de él, otros incluso empezaron a acercarse, no era que fueran amigos, pero ya no estaba completamente solo.
Un día llegó un nuevo chico a la escuela, entró tarde, con la cabeza baja y la capucha puesta, todos se le quedaron mirando, pero luego dejaron de hacerlo. August entendió lo que estaba pasando, cuando llegó el recreo vio al nuevo chico solo junto a la valla en una esquina.
se acordó de cuando él estaba solo, el silencio y las risas de los demás.
-¿Vas a ir a hablar con él? - le pregunto Jack.
August dudó por un momento, pero fue con él.
- Eh, ¿siempre eres así? - dijo.
Algunas risas se escucharon, no muchas, pero las suficientes. El nuevo chico comía solo en el comedor y se pasaba el día solo. A la semana, nadie se acercaba a él, un mes después, seguía sin hablar con nadie, August empezó a notar algo raro, no era nada que veía fuera, sino dentro del chico. Una tarde, en el baño, levantó la vista y se miró al espejo, y este le mostró su cara... pero al lado había otra cara. La de antes, cuando él estaba solo.
- ¿Siempre te escondes así? - susurró su reflejo.
August bajó la mirada, recordando lo que le había dicho al nuevo compañero, la sensación que tuvo al oír las risas. Al día siguiente, el sitio del chico nuevo estaba vacío, esta vez, nadie más se río.
Obra de referencia:
Basada en la lectura de Wonder de R. J. Palacio