Profesor: Raquel Galindo PÉrez
2º ESO - Aula: 2º ESO 9
Microrrelato:
Se querían como solo se quiere a los doce años: sin palabras difíciles, sin razones. Con miradas que duraban dos segundos de más y tardes de verano que parecían no acabar nunca.
Él le guardaba el mejor sitio a la sombra. Ella le enseñaba a hacer pulseras con hilo.
Pero había una amiga que los quería a los dos, aunque a él de una manera distinta, de esa manera que duele y que a los doce años todavía no tiene nombre. Y cuando el amor duele así, a veces hace cosas feas sin entender muy bien que las está haciendo.
Le dijo a él, una tarde junto a la piscina, que ella había estado riéndose de él con otros. Le dijo a ella, al día siguiente bajo el pino de siempre, que él le había dicho que era aburrida. El veneno entró despacio, como entra el sol de agosto: sin que te des cuenta, hasta que ya te has quemado.
Se dejaron de buscar. El verano siguió igual por fuera, con sus días largos y su olor a crema solar, pero algo dentro se había quedado quieto.
Ella tardó semanas en entender que lo que se había roto no era el cariño, sino la confianza en las palabras de otros. A veces, en la piscina, le veía reírse con alguien y seguía queriéndolo igual, quizás más, con esa tristeza nueva que da querer algo que ya no te mira.
Él, en cambio, encontró con quién tirarse al agua. Siguió adelante con esa facilidad que tienen algunos para cerrar puertas sin darse cuenta de que las cierran.
Ella todavía guarda en el cajón de la mesilla una pulsera de hilo azul y amarillo, a medio terminar.
La empezó él una tarde de julio, antes de que todo se torciera.
Obra de referencia:
Hemos leído en clase algunos microrrelatos de años anteriores y en la clase de Lengua hemos estudiado el microrrelato como subgénero narrativo con la lectura de algunos textos más clásicos.