Profesor: Raquel Galindo PÉrez
2º ESO - Aula: 2º ESO 8
Microrrelato:
Los minutos se hacían eternos. Casi me desmayo. No sabía muy bien lo que estaba pasando, estaba herido y un poco mareado. Estábamos mi cuadrilla y yo en una cabaña, celebrando nuestra victoria. Estábamos algo borrachos, lo que nos dificultó oír al enemigo. En un momento inesperado, vimos a un soldado alemán acercarse a nuestra cabaña, pero ya era demasiado tarde. La granada, de un momento para otro explotó, y no nos dió tiempo a reaccionar. Creo que pasaron 1 o 2 horas hasta que desperté. Estaba horrorizado. No sabía cómo reaccionar. Todos mis compañeros habían perdido la vida, excepto yo. No se si eso es una tortura o un milagro, ya que a partir de ahora tendría que vivir con ese recuerdo en mi cabeza, con esa imagen, la cabaña destrozada y mis amigos, fallecidos.
Me puse de pie y emprendí mi camino, no podía quedarme parado. Tenía la nariz rota y un corte grave en el brazo izquierdo. Creo que sobreviví gracias a que en ese preciso instante había ido a coger más alcohol.
El pueblo más cercano estaba a unos 10 km, bastante lejos de donde me encontraba. Avancé por un profundo bosque, la luz del día no podía pasar entre los árboles. Llevaba un rifle, lo cuál me ayudará bastante a la hora de defenderme o de cazar para alimentame. Por la noche, aún con el frío, me refugié en una cueva. Comí de una lata, unas anchoas un poco
rancias, pero por lo menos, algo es algo. Aquella noche, dormí 2 o 3 horas, tenía que quedarme haciendo guardia. Me desperté y lo primero que ví fue un oso pardo. Emprendí de nuevo mi camino, pero mientras andaba, me topé con una pareja de soldados alemanes, me escondí rápidamente pero me vieron.
Obra de referencia:
Hemos leído en clase algunos microrrelatos de años anteriores y en la clase de Lengua hemos estudiado el microrrelato como subgénero narrativo con la lectura de algunos textos más clásicos.