Profesor: Raquel Soares De Oliveira
2º ESO - Aula: María Goretti
Microrrelato:
1979,2 de la mañana. Abro los ojos. Me quedo mirando el techo oscuro de mi habitación, pensando en todo lo que ha pasado en los últimos meses. La llegada de Alicia Gould al manicomio, mi milagrosa curación, la vuelta a casa. Y, después de veinte años en Nuestra Señora de Fuentecilla, una vida normal.
Tengo sed. Es una sensación que ya no recordaba. Me levanto. En cuanto mis pies tocan el suelo, me doy cuenta de que algo va mal. Hace ya más de un mes que no lo siento. Me estremezco. Agua. El líquido de la vida me llega hasta las pantorrillas. Me mareo. No me atrevo a mirar hacia abajo. No es posible. No después de todo lo que he atravesado. ¿Por qué yo? ¿No estaba ya curado de mi hidrofobia? El miedo me recorre. No quiero volver a la casilla de salida. Mis piernas están entumecidas. Noto cómo mis fuerzas desfallecen. Mis rodillas tiemblan. Flanquean bajo el peso de mi cuerpo paralizado por el terror. Siento cómo me caigo sobre la alfombra húmeda. Mi pijama está empapado. Tirito.
Me apoyo sobre la colcha y con las pocas fuerzas que me quedan, logro izarme y subirme a mi cama. Me meto bajo las mantas, hecho un ovillo y me obligo a cerrar los ojos, a olvidar lo que está pasando, a ignorar la sensación del agua fría goteando de mi pelo. Sé que no puedo hacer nada. Sé que mi enfermedad me perjudica a mí y a mi familia; lo mejor sería volver al manicomio. Pero no quiero eso. Finalmente, rendido ante la inmensidad de mi desesperación, me duermo.
1979, 8 de la mañana. Abro los ojos. Estoy seco. Mi habitación también. De repente, me doy cuenta. Respiro hondo. Todo ha desaparecido. Solo ha sido un sueño.
Obra de referencia:
Torcuato LUCA DE TENA, un autor atípico. Los Renglones Torcidos De Dios.