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IES CIUDAD DE JAÉN

Elías Ungría Barros

Profesor: Itziar Valdés Alonso

4º ESO - Aula: 4ºB

Microrrelato:

Mas, a la siguiente noche, lo fatal aguardaba. Lorenzo y Tediato acometen su hazaña entre polvo verde y tierra.
- Lorenzo, ¡¿qué sostienen mis manos?! Esta cuarta noche, ahora que la luna se esconde, el firmamento se burla con frialdad sobre nosotros. Pinta con desdén un glaciar entre mis dedos que me hiela desde dentro. Desde lo más hondo de mi alma, el invierno avanza hacia mis carnes congelando mis entrañas; y ¡dichosa Perséfone! te ríes de mí en el infierno. Esta mancha negra que llamamos cielo, el polvo que ensucia mis rodillas… Lorenzo, ¡hasta tu pala arde de vida comparada con el hueco de mi pecho! ¡Cuánto pesa el vacío! ¡Cuánto lloran mis manos! Solo un Dios cruel y airado pondríame tanto peso en un mundo muerto y congelado. A partir de hoy ya no hay ganancia, Lorenzo; la vida es pérdida y solamente eso. El mundo es un niño malcriado que arrebata y no devuelve. Y mi bien, mi bien más preciado que llenaba mi pecho, huye en brazos de un destino absolutista y perverso; y cava ahora un agujero tan amplio en mi alma… Lorenzo, no quiero tener alma. Embajador y amigo de la muerte, ¡quítame esta alma que me tortura! ¡Quítame esta sed de vida, porque la vida ya no existe! ¡Esta es la única vida que una vez existió! La que está entre mis brazos. Mira el fino oro que cae por sus hombros. Mira cómo el calor se ha marchado de sus pechos. Lorenzo, tú la escondiste aquí, bajo esa tierra muerta. ¡Escóndeme a mí también para no seguir viviendo este mal sueño! Pensé que la regresaríamos y su voz y su tacto… Pero, Lorenzo, ¡¿Qué sostienen mis manos?!

Obra de referencia:

La lectura de referencia es Noches lúgubres de José Cadalso, escritor ilustrado español, que con esta obra auspicia la nueva sensibilidad del Prerromanticismo

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