Profesor: José Ramón Urízar Salinas
1º BACHILLERATO - Aula: 1º Bachillerato A
Microrrelato:
Las lágrimas empezaron a discurrir por mi entonces pálido rostro. Aunque el sol iluminara Madrid, mi alma sentía como si este jamás se hubiera levantado. Mi cuerpo temblaba de tal manera que ni sostenerme en pie podía, por lo que caí de rodillas al suelo de uno de los callejones que llevaban a la Puerta del Sol. Llevábamos todo el día dispuestos a luchar por nuestra Patria mientras Napoleón I libraba una batalla sangrienta contra nosotros por medio de sus soldados y generales. Con el fusil ahora en mis manos, perteneciente al Parque de Artillería de Monteleón, no quería seguir luchando. Demasiada gente había caído, demasiada sangre derramada, por algo cuyo fin no veía. Permanecí horas en aquel callejón, hasta que un sentimiento en mi interior me llamaba a ir hacia un lugar. Decidido, me dirigía, sin que el dolor de mi herida pierna me lo impidiera, hacia el paseo de Recoletos. Vi ante mis ojos un grupo de aterrorizados niños que estaban a punto de ser fusilados, a mi entender, por orden del general Murat. Mis ojos se anegaron aún más en lágrimas ¡Los más inocentes no habían cometido crimen como para caer! Decidido, tiré el fusil al suelo, llamando la atención del frío y desalmado soldado. Como si de todas mis ensangrentadas heridas surgieran, saqué fuerzas para, extendiendo los brazos, ofrecerme como víctima en lugar de aquellos niños. Entonces, el soldado me apuntó con su fusil. En un instante, un grito desgarrador salió del fondo de mis entrañas, una declaración de paz eterna. Pude ver, con mis ya casi cerrados ojos, cómo los niños lograban huir y salvarse. Mientras caía al suelo, vi cómo aquella hermosa luz blanca se hacía más grande. Mientras exhalaba mi último aliento, un pensamiento apareció en mi corazón… ¿Recordaría la historia mi nombre?
Obra de referencia:
Texto inspirado en los "Episodios nacionales" de Galdós