Profesor: Emilio Lobato Troncoso
2º BACHILLERATO - Aula: 2ºA
Microrrelato:
He de confesar, antes de contar esta historia, que la edad, cada vez más, me aleja de ser un niño y me acerca a la monotonía de lo que los adultos llaman responsabilidad.
Tenía ocho años cuando empecé a sumergirme en el mundo de la poesía y mi primer poema decía "las flores son bonitas".
Los adultos que leyeron esto, me dijeron que no había entendido el concepto de lo que era un poema, y este fue el último de mi trayectoria lírica. Decían que me estaba haciendo ya muy mayor para no saber lo que tenía que hacer y cómo hacerlo, que debía ser más responsable.
Habiéndome especializado en el campo de la inteligencia artificial, me encontré en situación de desempleo y sin los recursos necesarios para llevar una vida digna. Fue entonces cuando creé lo que llamé, con ironía, "El Político", la profesión más "responsable" que pude pensarse. Programado para ir en contra de lo establecido, simplista y directo, para poder mantener conversaciones que no impliquen hallar incógnitas para entenderse el uno con el otro.
Mantuve largas y tendidas conversaciones con lo que consideré mi hijo digital.
Me dijo que la humanidad se guiaba por corrientes de una forma parecida al funcionamiento de un reloj de arena: de extremo a extremo, empieza a cambiar cuando la otra postura se establece como ampliamente aceptada y las personas van siguiendo a las demás sin tener muy claro por qué, como los granos de arena por la gravedad.
Empecé a ofrecer el software como servicio para los que buscaban huir de lo establecido y fue un éxito absoluto.
Sin embargo, como he mencionado al inicio, mi mentalidad está cambiando y el caso es, que me empieza a molestar lo simple que resulta la sociedad actual...
Obra de referencia:
Este relato se basa en El principito, la obra más conocida de Antoine Marie Jean-Baptiste Roger, conde de Saint-Exupéry,