Edición 2022/2023
Profesor: Antonio Pérez Del Río
2º ESO - Aula: 2º B ESO
Microrrelato:
Mi joven Lázaro me dijo que me podían curar de la ceguera, yo no le creí, lo veía imposible. Después de tanto insistir, me convenció.
Al final, allí estábamos, mi obediente Lazarillo y yo, en la puerta del supuesto hogar del curandero. Nada más entrar, el sanador me ofreció amablemente que ocupara asiento y Lázaro me guió hasta él. Al sentarme en aquel viejo sillón, noté como se me clavaba un muelle al mismo tiempo que el misterioso hombre me preguntaba sobre mi condición visual. Yo le comenté que era una invidencia normal y que si me la podía tratar. Él soltó una pequeña risilla que me dio un escalofrío que recorrió todo mi cuerpo, me contestó que no había ningún problema y que iba a ser un tratamiento sencillo. El método de curación comenzó cuando posó sus largos dedos sobre mis inútiles ojos, y empezó a untar un frío ungüento. Al terminar, me dijo que el producto tenía que hacer efecto, así que para ello me durmió.
Cuando desperté me fijé en la gran lámpara que había en el techo y me sorprendí al ver que sus remedios caseros habían funcionado. El señor se percató de que me había despertado y me dijo:
- Bueno, bueno, ya veo que has despertado, como has podido comprobar te he podido curar, pero la verdadera pregunta es, ¿a qué precio?
Cuando me dijo aquello yo no comprendía a que se refería, hasta que me levanté y vi el cadáver de Lázaro junto a una guillotina. A partir de ahí, sus palabras cobraron sentido, y vaya si lo cobraron, tanto, que no he descansado hasta hacer justicia.
Obra de referencia:
"Lazarillo de Tormes", Anónimo