Edición 2022/2023
Profesor: Marina Conde Morala
3º ESO - Aula: Tercero B
Microrrelato:
Soy un niño otra vez.
Estoy acurrucado en un rincón del calabozo, hundido en mi miseria.
—Lázaro de Tormes.
Me siento vulnerable, con el alma expuesta y la garganta esperando la horca.
—Has de entender que es un caso complicado, y a pesar de tus actos, no te considero culpable.
El juez habla con lentitud y suavidad, como si me fuera a romper en cualquier momento.
Pero yo ya estoy roto.
—¿Eso significa que soy inocente, vuestra merced? —pregunto con la voz temblorosa.
—Eres aquel hombre que asesinó a una mujer inocente para cubrir unos pecados que no cometió.
—No lo comprendo.
—¿Qué no comprendes?
—¡Oh, vuestra merced! Hay tantas cosas que no comprendo…
—Dímelas. Intentaré resolver todas las que pueda.
El juez toma asiento en una silla desbaratada, me mira atentamente y aguarda a que empiece a expresar mis inquietudes.
—¿Por qué mi cabeza duele, mi pecho martillea, mi mano tiembla y mi alma jadea? ¿Por qué, vuestra merced? ¿Qué he hecho yo para recibir tantos golpes, pasar tanta hambre y derramar tantas lágrimas?
—La única respuesta que puedo darte, Lázaro, es que la vida es injusta. Intento que este mundo lo dominen los justos, los buenos, pero realmente no creo que nadie sea completamente bueno o malo. Vivimos en un lugar en el que todo es de colores y solo aceptamos el blanco y el negro.
Limpio mis lágrimas y le miro a los ojos.
—¿Voy a morir?
Se queda en silencio varios minutos, alimentando mi inseguridad y mi temor.
El juez se levanta y abre la celda.
—¡Vete! Huye lejos.
Abro los ojos como platos, sin poder creerme lo que mis oídos escuchan.
—Haz lo que siempre has hecho, Lázaro: sobrevivir.
Y lo hice.
Obra de referencia:
Lazarillo de Tormes. Anónimo. La historia de un pícaro cuya vida ha sido tan dura que al final de su relato el lector no puede hacer menos que justificar su conducta.