Edición 2022/2023
Profesor: Arancha Monje Lopez
3º ESO - Aula: 3ºB
Microrrelato:
Sus ojos mostraban una mezcla de preocupación y desesperación, y el espejo en el que se reflejaba enseñaba cómo se consumía en sus pensamientos. Su hermana abrió la puerta y al ver aquella escena se quedó paralizada. No entendía qué pasaba, pero se lanzó a ella, recubriéndola en sus brazos y secando las lágrimas de sus ojos.
—¿Qué ha pasado?—dijo Lola
—¿Por qué no pude nacer como ellos?—respondió, Lola se acordó de que Ángela era muy insegura por culpa de su malformación en la cara.
—¿Y qué vas a hacer? ¡No puedes cambiarlo!—dijo su hermana mayor.
—¡Ojalá!—respondió Ángela entre lágrimas.
—Siéntate—dijo Lola—quizá esto te parece un poco infantil, pero dame una oportunidad.
—Había un zoo, donde todos los niños visitaban a cada animal, excepto a aquella cebra, estaba siempre triste, pues le habían pintado rayas en su cuerpo por haber nacido sin ellas y no se sentía nada cómoda. Hasta que un día decidió que eso iba a cambiar, y esa noche, se borró aquellas rayas artificiales. Una vez se miró en el espejo se veía un brillo en los ojos que indicaba que ahora sí se gustaba. A la mañana siguiente, la gente hacía cola para visitarla, no había nada como la mezcla entre aquella belleza natural y su seguridad consigo misma. Su cuerpo, blanco como la nieve, eso la hacía especial. No tenía que ser como los demás para sentirse bien, ¿Lo entiendes?—Terminó Lola.
—¿Entonces, tú no me cambiarías?—preguntó Ángela.
—Ni yo ni nadie, ya eres perfecta tal y como eres.
Ángela se levantó, se miró en el espejo y sonrió. Puso aquella enseñanza en práctica a través de su pasatiempo favorito, la poesía, escribiendo los siguientes versos:
La batalla ya se ha terminado,
la inseguridad he dejado de lado.
Obra de referencia:
Don Juan Manuel, "El Conde Lucanor"