Edición 2022/2023
Profesor: Arancha Monje Lopez
3º ESO - Aula: 3ºC
Microrrelato:
Una tarde de primavera, dos amigas charlaban tomando un café.
Una de ellas, comentaba que estaba desconcertada, no sabía cómo ser feliz.
-Tengo todo lo que quiero; -dijo- dinero para viajar, salir a cenar o comprarme mis zapatillas favoritas… pero no consigo ser plenamente feliz.
-Esto me recuerda un cuento que me leía mi madre de pequeña- contestó la otra .
Y comenzó a narrar la historia:
Esto era una ruidosa y destartalada camioneta, de la que desde lejos se reconocía su estridente campana. Era el señor Mitón, el vendedor de felicidad. ¡Sí! La felicidad se vendía en frasco pequeño, mediano o grande.
La camioneta pasó por la primera casa, donde un anciano compró un bote grande para regalar a sus amigos cuando vienen a comer.
La amable señorita Carmín, sin embargo, compra un botecito pequeño, ya que no puede permitirse uno grande.
Ante su bonita casa repleta de coloridas flores, el señor Faisán intentaba negociar el precio de un frasco, pero el señor Mitón es firme:
-¡Lo siento mucho! Pero la felicidad no se vende a mitad de precio- Negaba él.
Dos calles más abajo, vivía la señora Jazmín, la cual compraba siempre que podía unos cuantos botes pequeños para sus nietos.
Al final del día, el señor Mitón iba camino a casa, cuando un bote se le cayó al suelo. El señor Rufín, que por ahí pasaba, aprovechó y lo cogió. Se lo llevó a casa, donde descubrió que el bote… ¡Estaba vacío! Igual que todos los demás.
Sin embargo, esto hizo al señor Rufín inmensamente feliz.
-Es justo lo que necesitaba- dice- un bote para guardar mis galletas.
Al terminar el relato, la primera amiga sonríe. Comprende que la felicidad, se encuentra en cosas sencillas, pero a medida de nuestras verdaderas necesidades, son las que nos llenan realmente.
Obra de referencia:
Don Juan Manuel, "El Conde Lucanor"